Cáceres y las huellas de sus más de dos mil años de historia urbana protagonizaron el discurso con el que Emilio Tuñón ingresó el 25 de octubre en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. Bajo el título Las piedras de Cáceres. El tiempo como material de construcción, el arquitecto reivindicó una manera de intervenir en la ciudad que permita atender las necesidades del presente sin borrar su pasado.
Tuñón defendió reducir las demoliciones e incorporar soluciones reversibles que faciliten la adaptación de los edificios a nuevas funciones sin destruir su valor histórico. Como ejemplos de esa forma de trabajar citó dos proyectos cacereños en los que ha intervenido: la restauración de la Casa Paredes Saavedra y el Museo Helga de Alvear.
Su reflexión también señaló la existencia de actuaciones que han dificultado la correcta lectura histórica de la ciudad. Frente a ellas, propuso aceptar la complejidad de lo construido y comprender cómo cada intervención modifica la interpretación de las anteriores.
Una ciudad construida sobre sus propias huellas
El discurso recorrió la evolución de Cáceres desde los asentamientos prehistóricos del entorno del Calerizo hasta la ciudad contemporánea, pasando por la colonia romana, las fortificaciones almohades, las casas fuertes medievales y los palacios renacentistas.
En ese recorrido, Tuñón destacó la reutilización de materiales y elementos arquitectónicos como una de las claves de la configuración de Cáceres. Las sucesivas civilizaciones han construido y transformado la ciudad sobre lo que encontraron, dejando una superposición de huellas que permite reconocer las distintas etapas de su historia.
El arquitecto tomó como punto de partida el lema de las Jornadas Europeas de Patrimonio 2026, «Patrimonio en riesgo: revivir, resistir y reimaginar», para defender una arquitectura capaz de dialogar con el pasado. Desde esa perspectiva, preservar la ciudad exige comprender sus transformaciones y plantear intervenciones que mantengan vivo su patrimonio.

Una candidatura respaldada por Moneo
Tuñón había sido elegido académico de número por la Sección de Arquitectura el pasado 24 de marzo, a propuesta del compositor y director de la Academia, Tomás Marco, y de los arquitectos Rafael Moneo y Luis Fernández-Galiano.
En el inicio de su intervención agradeció el respaldo de quienes presentaron su candidatura y recordó a sus predecesores en la medalla académica, entre ellos los arquitectos Miguel Oriol e Ibarra y José María García de Paredes.
La contestación al discurso corrió a cargo de la arquitecta Ángela García de Paredes y de Falla, quien destacó que Tuñón había ido más allá de un recorrido cronológico por Cáceres para compartir una reflexión sobre el propio oficio de la arquitectura y la relación entre pensamiento y acción.
El acto contó también con la participación del organista Daniel Oyarzábal, que interpretó varias piezas de Diego Ortiz.
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