Una maniobra extraña de una furgoneta en la A-5 y la intuición de una pareja de guardias civiles han permitido intervenir en Talavera la Real 423 kilos de cocaína, el mayor alijo de esta droga aprehendido hasta ahora en la provincia de Badajoz. La mercancía, con una pureza de entre el 70 y el 90 por ciento, habría permitido obtener alrededor de dos millones de dosis y alcanzar un valor de entre 30 y 40 millones de euros en el mercado ilícito.
La operación, sin embargo, está prácticamente en su punto de partida. El conductor de la furgoneta consiguió darse a la fuga y todavía no ha sido identificado, por lo que la investigación permanece abierta en manos de la Policía Judicial de la Guardia Civil para determinar quién estaba detrás del transporte, de dónde procedía exactamente la droga y cuál era su destino.
Los detalles de la intervención han sido dados a conocer este lunes en una rueda de prensa en la que han comparecido el delegado del Gobierno en Extremadura, José Luis Quintana; el general jefe de la Guardia Civil en Extremadura, Andrés Velarde; y el teniente coronel jefe de la Comandancia de Badajoz, Manuel Delgado. Durante la comparecencia se han expuesto los paquetes de cocaína intervenidos.

Una parada casual que acaba en persecución
Los hechos se remontan al pasado 13 de agosto, cuando una patrulla de Seguridad Ciudadana que realizaba labores ordinarias de prevención observó en la A-5, a la altura de Talavera la Real, una maniobra extraña de una furgoneta de alquiler. Los agentes decidieron darle el alto para identificar a su conductor.
Lejos de detenerse con normalidad, el hombre redujo bruscamente la velocidad, abandonó el vehículo y salió corriendo. Cruzó la mediana de la autovía y emprendió la huida campo a través, perseguido por los agentes, hasta que se lanzó a un arroyo próximo y consiguieron perderlo de vista.
Al regresar a la furgoneta, los guardias civiles comprobaron que estaba cerrada, aunque desde el exterior podían observarse numerosos bultos sospechosos y dinero en efectivo. El vehículo fue trasladado posteriormente a dependencias policiales para proceder a su registro.
En su interior aparecieron 17 bolsas deportivas negras cargadas de paquetes de cocaína, con un peso total de 423 kilos. Los análisis realizados sitúan la pureza de la sustancia entre el 70 y el 90 por ciento.
Los responsables de la Guardia Civil han explicado que los paquetes presentan características similares a las observadas en otras operaciones contra el narcotráfico en las que la cocaína procedía de un país sudamericano, aunque por el momento no se ha podido establecer el origen concreto de este cargamento.

Extremadura, posible nueva ruta de las organizaciones
La Guardia Civil tampoco ha podido determinar todavía si Extremadura era el destino final de la droga o simplemente un territorio de tránsito hacia otros puntos de España o Europa.
El general Andrés Velarde ha apuntado, no obstante, a un fenómeno que los investigadores vienen observando como consecuencia de la presión policial ejercida sobre las organizaciones dedicadas al narcotráfico en las principales zonas de entrada de droga en España.
Según ha explicado, el incremento de la vigilancia y de las operaciones contra las mafias en Andalucía está provocando que estas organizaciones busquen otros emplazamientos y rutas para desarrollar su actividad, entre ellos Extremadura. Determinar si este cargamento responde a ese desplazamiento de los circuitos tradicionales del narcotráfico será precisamente una de las líneas de investigación.
Velarde ha destacado también la intuición de los agentes que decidieron comprobar aquella maniobra sospechosa y la importancia de la colaboración ciudadana para detectar actividades que puedan estar relacionadas con el tráfico de drogas.
En la misma línea, el teniente coronel Manuel Delgado ha puesto el acento en el despliegue territorial de la Guardia Civil y en la presencia cotidiana de las patrullas de Seguridad Ciudadana. En este caso no fue una investigación previa contra una organización concreta la que condujo hasta la cocaína, sino la actuación de una patrulla ordinaria que detectó un comportamiento anómalo en carretera.

El hallazgo se ha convertido así en la mayor aprehensión de cocaína realizada hasta ahora en la provincia de Badajoz, aunque para los investigadores constituye fundamentalmente el inicio de una operación que deberá permitir identificar al conductor fugado y esclarecer quién organizó el transporte.
Por el momento, el caso continúa en manos de la Policía Judicial y aún no se ha derivado a un juzgado, mientras prosiguen las pesquisas para identificar y localizar al hombre que conducía la furgoneta y reconstruir la ruta seguida por el cargamento.
El delegado del Gobierno, José Luis Quintana, ha felicitado a los agentes y ha destacado la eficacia de la Guardia Civil en la lucha contra el narcotráfico, tanto en operaciones de gran envergadura como esta como en la persecución del menudeo y los pequeños puntos de distribución de droga. En lo que va de año, la Guardia Civil ha desarrollado 19 operaciones contra el tráfico de drogas en la provincia de Badajoz, que han permitido, entre otras actuaciones, desmantelar seis plantaciones y otros seis puntos de venta.
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