La jornada más esperada del juicio que se celebra en la Audiencia Provincial de Badajoz comenzó mucho antes de que los acusados tomaran asiento ante el tribunal. A las puertas de los juzgados, seis activistas de Hazte Oír protagonizaron una protesta que atrajo las miradas de quienes transitaban por el Paseo de Colón. Los manifestantes lanzaron barro contra una pancarta con las imágenes de Pedro Sánchez, su hermano David y el expresidente José Luis Rodríguez Zapatero, mientras una de las participantes lanzaba proclamas anticorrupción con un megáfono.
Dentro del edificio judicial, la expectación era aún mayor. Fue el día con más asistencia de público desde el inicio del proceso y también el que reunió a más medios de comunicación, incluidos equipos desplazados desde distintos puntos de España e incluso de la televisión vasca. Algunos asistentes que acudían por primera vez mostraron su decepción al comprobar que no podrían seguir las declaraciones desde la sala principal, sino a través de una retransmisión en vídeo en otra habitación. La razón era simple: los quince abogados presentes, la fiscal y los once acusados ocupaban prácticamente todo el espacio disponible.
Era el día señalado en el calendario judicial. Dos años después de la presentación de la querella por parte de Manos Limpias, llegaba el turno de declarar para los dos principales acusados: Miguel Ángel Gallardo y David Sánchez.

David Sánchez defiende su trayectoria en la Diputación
La mañana comenzó con una sorpresa. Contra lo previsto, el primero en declarar fue David Sánchez. Como ocurriría después con el resto de acusados, respondió únicamente a las preguntas de su abogado.
Durante su intervención defendió la normalidad de su actividad profesional en la Diputación de Badajoz. Explicó que inicialmente tuvo despacho en el Conservatorio Superior y que, tras regresar de una excedencia, pasó a trabajar en los Servicios Centrales porque aquel espacio ya estaba ocupado.
También rechazó que la Oficina de Artes Escénicas fuera una oficina física y la definió como una estructura organizativa que agrupaba distintos proyectos culturales. Según sostuvo, nunca intervino en el cambio de denominación de su puesto, no solicitó esa modificación y mantuvo exactamente el mismo salario.
A preguntas de su defensa también negó haber solicitado una incompatibilidad para realizar actividades externas. Según explicó, únicamente realizó una consulta puntual relacionada con una posible colaboración con una orquesta portuguesa que finalmente no llegó a materializarse.

La amistad con Luis Carrero
Uno de los asuntos más esperados fue el relacionado con Luis Carrero. David Sánchez reconoció que ambos mantienen amistad desde hace años, pero negó que hubiera trabajado para él o que su posterior incorporación a la Diputación estuviera relacionada con alguna gestión personal.
Según relató, escuchó que el área de Cultura iba a reforzarse y simplemente trasladó esa información a su amigo para que estuviera pendiente de futuras convocatorias.
También rechazó que Carrero realizara funciones que le correspondieran a él y defendió que sus perfiles profesionales eran completamente distintos.

Gallardo niega cualquier intervención de Pedro Sánchez
La declaración de Miguel Ángel Gallardo centró después toda la atención de la sala. El expresidente de la Diputación dedicó buena parte de su intervención a desvincular al presidente del Gobierno de los hechos que se juzgan. Recordó que cuando se planteó la creación del puesto investigado Pedro Sánchez no era ni presidente ni secretario general del PSOE y aseguró que apenas mantenía relación con él.
Gallardo sostuvo además que desconocía incluso que tuviera hermanos y negó haber recibido indicación alguna para favorecer a David Sánchez.
La reunión de Valdivia
Gran parte de su declaración giró en torno a la reunión presupuestaria celebrada en Valdivia, donde, según explicó, se debatieron las necesidades de personal de las distintas áreas de la institución provincial.
El expresidente defendió que aquel año se impulsaron diversos puestos de alta dirección y enmarcó la creación del coordinador de conservatorios dentro de una planificación mucho más amplia. Según su versión, la necesidad detectada era coordinar la intensa actividad desarrollada por los conservatorios y ofrecer nuevas oportunidades a los alumnos.
Gallardo asumió la responsabilidad política de la creación del puesto, pero rechazó que se pensara en una persona concreta cuando se tomó aquella decisión.
También cuestionó algunas conclusiones expuestas durante la investigación y defendió que los tiempos de tramitación administrativos analizados durante el juicio encajan dentro de la normalidad de una administración pública.
Los acusados defienden la legalidad del procedimiento
El resto de la jornada estuvo marcado por las declaraciones de los demás acusados, que respondieron exclusivamente a sus respectivos abogados.
La entonces directora del área de Cultura, Elisa Moriano, definió su papel como una labor de mera tramitación administrativa y defendió que el proceso de selección concluyó con la elección del candidato que obtuvo la mejor valoración.
Cristina Núñez sostuvo que desconocía quién era David Sánchez cuando se impulsó el puesto y defendió la necesidad de reforzar el área de Cultura. Juana Cintas desvinculó a Recursos Humanos de la supervisión del trabajo desarrollado por Sánchez y defendió la corrección de los procedimientos seguidos.
Por su parte, Manuel Candalija reivindicó los proyectos desarrollados posteriormente y defendió la normalidad de la comisión de valoración que eligió al músico.

Ricardo Cabezas y la plaza de actividades transfronterizas
Antes de la declaración de Luis Carrero compareció Ricardo Cabezas, diputado de Cultura desde 2019.
Durante su intervención explicó que dio el visto bueno a la propuesta de creación del puesto de coordinador de actividades transfronterizas después de que los servicios técnicos le trasladaran la necesidad de esa figura. Negó haber recibido presiones para favorecer a ninguna persona y aseguró que desconocía las comunicaciones mantenidas entre Carrero y David Sánchez.
Cabezas defendió además la necesidad de reforzar la coordinación cultural debido al elevado número de actividades que desarrolla la institución provincial.
La Sala permite reproducir los interrogatorios de instrucción
La sesión de tarde arrancó con uno de los debates jurídicos más relevantes de toda la vista oral.
Las acusaciones solicitaron que se reprodujeran las declaraciones que David Sánchez prestó durante la fase de instrucción ante la jueza Beatriz Biedma, argumentando que durante el juicio había limitado sus respuestas a cuestiones muy concretas.
Tras deliberar, la Sala aceptó la petición y permitió visualizar distintos fragmentos de aquellos interrogatorios.
En las grabaciones, David Sánchez respondía a preguntas sobre el proyecto que presentó para optar al puesto, la entrevista de selección, el teletrabajo, sus funciones dentro de la Diputación, la Oficina de Artes Escénicas o las gestiones realizadas para alquilar una vivienda en Badajoz.
Las acusaciones endurecen las penas
La gran sorpresa del día llegó al final de la sesión Durante el trámite de conclusiones definitivas, varias acusaciones reformularon su estrategia jurídica después de que quedara fuera del procedimiento el delito de aceptación de cargo ilegal por prescripción.
Hazte Oír, Vox, Partido Popular, Liberum e Iustitia Europa plantearon nuevas calificaciones jurídicas sobre hechos ya incluidos en la causa e incorporaron a David Sánchez como supuesto cooperador necesario o inductor en distintos delitos de prevaricación.
El resultado fue un notable incremento de las penas solicitadas.
Mientras Manos Limpias redujo la petición para Gallardo hasta el año y medio de prisión al retirar determinados delitos, otras acusaciones elevaron las solicitudes hasta cuatro años de cárcel para el expresidente provincial.
La modificación más significativa afecta a David Sánchez. Varias acusaciones duplicaron la pena inicialmente solicitada y pasaron a reclamar hasta seis años de prisión para el hermano del presidente del Gobierno.
El juicio entra en una nueva fase
Las defensas y la fiscal se opusieron a los cambios planteados por las acusaciones y llegaron a denunciar posibles situaciones de indefensión. Sin embargo, tras una nueva deliberación, la Sala concluyó que no existía una modificación sustancial de los hechos objeto del juicio y permitió que las acusaciones mantuvieran sus nuevas peticiones de condena.
La decisión deja un escenario judicial muy diferente al que existía al inicio de la vista oral. David Sánchez se enfrenta ahora a solicitudes de hasta seis años de cárcel, el doble de lo que algunas acusaciones reclamaban al comienzo del juicio, mientras que Miguel Ángel Gallardo podría afrontar condenas de hasta cuatro años de prisión.
Con ese giro procesal concluyó la jornada de mayor expectación desde que comenzó el juicio y que, además de las declaraciones de los principales acusados, terminó redefiniendo el alcance de las penas que podrían estar en juego.
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