La Virgen de la Soledad ha protagonizado este martes una procesión distinta a todas las anteriores. La patrona de Badajoz ha recorrido por primera vez las calles de la ciudad con la condición de Alcaldesa Perpetua y Honorífica, una distinción recientemente concedida por el Ayuntamiento y que ha quedado simbolizada con la incorporación del bastón de mando de la Alcaldía a su paso.
La jornada comenzó a las 19.00 horas en la Catedral de San Juan Bautista, donde se celebró la misa con motivo de la festividad de la Santísima Virgen dentro de los actos del Novenario en honor a Nuestra Señora de la Soledad.

Tras la celebración religiosa, el alcalde de Badajoz, Ignacio Gragera, depositó el bastón de mando en el paso de la Virgen, haciendo visible así el reconocimiento aprobado por unanimidad por el Pleno de la Corporación municipal.
Bajo palio y portada por sus costaleros, la Soledad abandonó posteriormente la Catedral para emprender el camino de regreso a su ermita, acompañada por numerosos pacenses que se fueron concentrando a lo largo del recorrido.

Del corazón de Badajoz a la ermita
La procesión salió por la Puerta de San Juan y atravesó algunos de los espacios más reconocibles del centro de Badajoz. Desde la plaza de España, el cortejo pasó ante el Palacio Municipal para continuar por Obispo San Juan de Ribera, avenida Juan Carlos I, Menacho, plaza López de Ayala y Francisco Pizarro, antes de alcanzar la plaza de la Soledad y concluir en la Ermita de Nuestra Señora de la Soledad.
La Banda Municipal de Música de Badajoz acompañó el recorrido de la patrona en una tarde que sumó un nuevo capítulo a la estrecha relación que la ciudad mantiene desde hace siglos con la Soledad.
Precisamente a las puertas del Ayuntamiento se produjo otro de los momentos destacados de la jornada. El hermano mayor de la Hermandad de Nuestra Señora de la Soledad hizo entrega al alcalde de la Medalla de Oro de la Hermandad, en correspondencia con el reconocimiento concedido por la ciudad a su patrona.

Una relación con Badajoz que se remonta al siglo XVII
El nombramiento como Alcaldesa Perpetua y Honorífica incorpora ahora una nueva distinción a una devoción profundamente ligada a la historia de Badajoz.
Sus orígenes se remontan al siglo XVII. En 1660, el duque de San Germán impulsó el encargo de una imagen de la Virgen que fue realizada en Nápoles. Pocos años después, en 1664, Juan Martín Ruano y otros once caballeros pacenses solicitaron al obispo de Badajoz la constitución de la cofradía.
Desde entonces, la devoción a la Soledad ha atravesado generaciones hasta convertirse en una de las señas religiosas y sentimentales de la ciudad. Este martes, más de tres siglos después de aquellos primeros pasos de la hermandad, la patrona ha vuelto a las calles de Badajoz con un elemento que ya quedará ligado a su historia: el bastón de mando de la ciudad en su primera procesión como Alcaldesa Perpetua y Honorífica.
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