La ‘otros vecinos’ que Badajoz gana sin empadronar

Vienen del otro lado de la frontera a comprar, comer y hacen turismo en Badajoz, convertida en la ciudad referente del Alentejo

22 de octubre de 2026 a las 09:17h
Badajoz ejerce como centro de servicios de un territorio transfronterizo al oeste de la Peníncula Ibérica. / Aytobadajoz
Badajoz ejerce como centro de servicios de un territorio transfronterizo al oeste de la Peníncula Ibérica. / Aytobadajoz

Badajoz ha ampliado su población ensanchándose al otro lado de la Raya. Muchas familias de Elvas, Campomaior o Portalegre tienen su médico de confianza, su restaurante favorito o su agenda de ocio en Badajoz. Alimentan la economía de una capital que extiende su influencia hacia Portugal.

La apertura de la frontera facilitó ese cambio. La desaparición de los controles permitió normalizar unos desplazamientos que durante décadas estuvieron condicionados por la separación entre. Badajoz pudo aprovechar entonces una ventaja que ya tenía: su posición junto al Alentejo y su oferta comercial y de servicios.

Sus trabajos permiten reconstruir una transformación que va más allá de la frontera física: Badajoz puede atender a un mercado que no termina en España.

Una frontera que abrió el mercado

Durante siglos, la Raya condicionó las relaciones entre España y Portugal. Los intercambios comerciales y los vínculos familiares nunca desaparecieron, pero los controles y las diferencias entre ambos países frenaron la circulación. La proximidad no siempre se traducía en una relación fluida.

La entrada de España y Portugal en la Comunidad Económica Europea, el 1 de enero de 1986, abrió una nueva etapa. Más tarde, la eliminación de los controles fronterizos interiores en el espacio Schengen facilitó los desplazamientos y cambió la relación entre las poblaciones vecinas.

Para Badajoz, el cambio tuvo una consecuencia directa. La apertura permitió acceder a los residentes en Portugal a tiendas, empresas y servicios. A vivir, en definitiva. El radio de influencia de Badajoz sobre el lado portugués ha ido agrandándose.

La relación que se gestó desde entonces tiene una dimensión económica evidente. Tres investigadores ayudan a entender el fenómeno. Artemio Baigorri estudió la capacidad de Badajoz para extender su influencia más allá del municipio, Julián Mora Aliseda analizó las relaciones y los desplazamientos transfronterizos y Roberto Alonso Asensio examinó el papel de los consumidores portugueses en el comercio minorista.

Baigorri: una ciudad que desborda sus límites

El sociólogo Artemio Baigorri acuñó en esta transformación un concepto urbano: Mesópolis transfronterizas. Su investigación estudia el desarrollo de Badajoz, la evolución económica de las Vegas del Guadiana y la disolución progresiva de la frontera hispano-portuguesa.

Baigorri propone el concepto de mesópolis para describir ciudades medias capaces de organizar un territorio más amplio que su propio municipio. Su influencia no depende solo de cuántos habitantes residen en ellas, sino también de los servicios que prestan y de las relaciones que mantienen con su entorno.

Badajoz encaja en esa idea. Su actividad comercial, su oferta de servicios y su posición junto a Portugal le permiten atraer a consumidores que viven fuera de Extremadura. El área de influencia de la ciudad puede extenderse y tener vecinos reales que viven y consumen aunque no computen en el censo.

La tesis ayuda a comprender por qué el crecimiento de una ciudad no siempre se refleja en el padrón o en la superficie urbanizada. También puede crecer su capacidad para atraer personas, consumo y actividad económica.

Pero la ubicación no garantiza esa dinámica por sí sola. La ciudad necesita una oferta atractiva, buenas comunicaciones y relaciones estables con su entorno portugués. La frontera abierta crea la oportunidad; los desplazamientos y las decisiones de consumo la convierten en actividad económica.

Ese es el valor del planteamiento de Baigorri: Badajoz puede ejercer como centro de servicios de un territorio transfronterizo y debe aprovechar esa posición para consolidarla.

La frontera sigue condicionando los desplazamientos

La apertura no eliminó todas las barreras. Los trabajos de Julián Mora Aliseda y otros investigadores sobre los movimientos transfronterizos entre Extremadura, el Alentejo y la Región Centro de Portugal permiten examinar las condiciones que favorecen o frenan la integración.

La desaparición de los controles facilita el paso, insisten, pero no garantiza que las comunicaciones sean suficientes ni que ambos territorios funcionen como un espacio plenamente integrado. Las infraestructuras, la accesibilidad y la organización de los servicios influyen en la intensidad de las relaciones.

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Escultura de Bienvenida a Badajoz en Caya. / AG

En Badajoz, la cercanía de Elvas y de otras localidades portuguesas favorece los viajes para comprar, comer o utilizar determinados servicios. Pero la distancia no es el único factor que cuenta. También importan los tiempos, las conexiones disponibles y la facilidad para desarrollar actividades a ambos lados de la Raya.

La integración se mide por las relaciones que realmente se producen: cuántas personas cruzan, qué servicios utilizan y qué oportunidades encuentran las empresas. Por eso creen que reforzar las conexiones de transporte y la cooperación siguen siendo esenciales para que Badajoz consolide su influencia sobre el territorio portugués próximo.

El comercio pone cifras a la influencia portuguesa

Roberto Alonso Asensio, en su estudio sobre comercio minorista dio un dato para entender esta conexión en la vida cotidiana. Cambio social y comercio minorista en una ciudad de frontera: el caso de Badajoz, permite bajar de la teoría a la actividad cotidiana. Los consumidores portugueses, apunta, aumentará si Badajoz refuerza su conexión con las ciudades portugueses. Dos datos ilustran el volumen: Desde la asociación de comerciantes de Badajoz apuntan que hasta un 30% de sus ventas se van a Portugal y en El Corte Inglés explican que 30.000 portugueses tienen su tarjeta de cliente y visitan habitualmente el centro

La frontera abre la puerta pero la oferta comercial da motivos para cruzarla.

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El área de influencia potencial de Badajoz es de 520.000 habitantes. / LP

Los grandes centros comerciales muestran hasta dónde puede llegar la capacidad de atracción de Badajoz. Castellana Properties, gestora de El Faro, sitúa su área de influencia potencial en unos 520.000 habitantes y presenta el Alentejo como parte de su mercado. Para esta empresa de Badajoz, su ciudad tiene medio millón de habitantes. Ilustra el alcance potencial del mercado transfronterizo.

Pero el atractivo no termina en las tiendas. El turismo, la restauración y los servicios son otros motivos de cruce continuo.

El Ayuntamiento de Badajoz destaca la importancia del mercado portugués durante la promoción de la ciudad en la feria turística de Lisboa. Según los datos municipales, los visitantes portugueses representan dos tercios del turismo internacional registrado en las oficinas de turismo y monumentos municipales.

La Semana Santa, declarada Fiesta de Interés Turístico Internacional, es uno de los atractivos que la ciudad promociona en Portugal.

Los desplazamientos de un día tienen especial importancia en una ciudad tan próxima a la frontera. Un visitante puede acudir a un monumento, comer en un restaurante y regresar a Portugal sin pasar la noche en Badajoz. De ahí el concepto de mesópolis que planteó Artemio Baigorri en su estudio.

La hostelería se beneficia de esos viajes. Cada comida o consumición suma actividad. La presencia portuguesa no se limita, por tanto, al consumo en grandes superficies. También forma parte del público que utiliza los servicios turísticos y la oferta cultural de la ciudad.

De los consumidores a las empresas

Portugal ofrece oportunidades para las empresas pacenses. La cercanía facilita el contacto con clientes, proveedores y socios comerciales, mientras que las iniciativas de internacionalización pueden ayudar a los negocios a abrirse paso en el mercado vecino.

La Cámara de Comercio de Badajoz tiene un plan de promoción exterior con 23 actuaciones y una participación prevista de alrededor de 200 empresas extremeñas. El programa incluye misiones comerciales, visitas profesionales a ferias y actividades para facilitar el acceso a mercados internacionales en Lisboa y Oporto.

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Paso fronterizo de Badajoz en Caya en la entrada a Portugal. / AG

El reto de aprovechar mejor la frontera abierta

La relación con Portugal ocupa también un lugar en las reivindicaciones sobre las comunicaciones. El Ayuntamiento de Badajoz ha defendido el impulso del Corredor Atlántico en el suroeste ibérico, una conexión estratégica para la movilidad y la actividad empresarial.

La mejora de las infraestructuras puede facilitar los desplazamientos y la logística, mientras la cooperación entre Badajoz, Elvas y Campo Maior, articulada en torno a EUROBEC, ofrece un marco para desarrollar iniciativas compartidas.

El objetivo es que la cercanía se traduzca en relaciones más fáciles y oportunidades duraderas. Las empresas necesitan conexiones eficaces y apoyo para internacionalizarse; los visitantes, una oferta atractiva; y las instituciones, mecanismos de cooperación que reduzcan las dificultades derivadas de la frontera administrativa.

Badajoz ya cuenta con una ventaja: su posición junto a Portugal y una oferta comercial y de servicios capaz de atraer a población del otro lado de la Raya. El desafío consiste en conocer mejor el alcance de esa relación y reforzarla sin dar por hecho que todos los sectores se benefician por igual.

Una ciudad con un mercado más amplio

Las investigaciones de Baigorri y Alonso Asensio, junto con los estudios sobre movilidad transfronteriza, ayudan a explicar cómo Badajoz extendió su área de influencia sin modificar sus límites. Los datos turísticos municipales y la orientación de los grandes centros comerciales hacia el Alentejo muestran que Portugal sigue siendo relevante para la actividad de la ciudad.

La transformación, en cualquier caso, es visible. Badajoz ha ampliado el territorio al que llega su oferta sin ampliar su término municipal. Los portugueses que compran en sus tiendas, comen en sus restaurantes o visitan sus monumentos forman parte de un mercado que desborda la frontera.

La apertura de la Raya hizo posible ese cambio. El siguiente paso es aprovecharlo mejor: convertir la proximidad en más actividad, más relaciones empresariales y nuevas oportunidades para ambos lados.


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Sobre el autor

Antonio Gilgado

Periodista

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