La malaria, de la memoria de Extremadura a un desafío mundial

Una exposición en Badajoz recupera la historia del paludismo en la región mientras más de 200 investigadores de 30 países se reúnen en la ciudad para abordar los nuevos desafíos de una enfermedad que sigue causando más de 600.000 muertes al año

01 de septiembre de 2026 a las 20:53h
Exposición 'One Health y Malaria: una historia de salud compartida' desde este martes en el Hospital Centro Vivo de Badajoz. / LP
Exposición 'One Health y Malaria: una historia de salud compartida' desde este martes en el Hospital Centro Vivo de Badajoz. / LP

Hubo un tiempo, no demasiado lejano, en que la malaria formaba parte de la vida de los extremeños. Las fiebres, los mosquitos, la quinina, los dispensarios antipalúdicos o las campañas para acabar con las aguas en las que proliferaba el insecto transmisor pertenecen a una historia que España dio oficialmente por terminada en 1964, cuando la enfermedad fue considerada erradicada. Pero la malaria no desapareció del mundo.

Sigue siendo una de las grandes enfermedades infecciosas del planeta y esta semana regresa a Extremadura de una manera muy distinta: como objeto de investigación, divulgación y memoria. Badajoz acoge desde este martes la exposición One Health y Malaria: una historia de salud compartida y, a partir de este miércoles, un congreso científico internacional que reunirá a más de 200 investigadores procedentes de alrededor de 70 universidades y centros de investigación de más de 30 países.

Detrás de ambas iniciativas está Alfonso Marzal Reynolds, catedrático de Zoología de la Universidad de Extremadura, especialista en malaria de fauna silvestre y uno de los principales responsables de convertir Badajoz durante estos días en un punto de encuentro internacional para quienes estudian los parásitos, los mosquitos, los animales que los hospedan y las enfermedades que pueden terminar afectando también al ser humano.

El propósito es doble. Dentro de la universidad, compartir los últimos avances de la investigación. Fuera de ella, conseguir que cualquier ciudadano pueda entender qué es la malaria, cómo se transmite, por qué Extremadura sufrió especialmente sus consecuencias y por qué una enfermedad erradicada en España continúa constituyendo un enorme problema de salud mundial.

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Alfonso Marzal Reynolds, catedrático de Zoología de la Universidad de Extremadura. / CEDIDA

Un parásito, un mosquito y millones de enfermos

La malaria o paludismo es una enfermedad causada por parásitos del género Plasmodium que llegan al ser humano fundamentalmente a través de la picadura de mosquitos Anopheles infectados. Sus manifestaciones más reconocibles son episodios de fiebre, escalofríos y dolor de cabeza, aunque las formas graves pueden provocar anemia severa, insuficiencia respiratoria, afectación cerebral y la muerte.

Su magnitud explica que centenares de investigadores sigan dedicados a combatirla. La enfermedad continúa concentrándose especialmente en África subsahariana, aunque también permanece presente en zonas de Asia y América. Y a los problemas conocidos se están añadiendo otros: parásitos resistentes a los medicamentos, mosquitos que desarrollan resistencia a los insecticidas, cambios en la distribución de los vectores y los efectos que las alteraciones ambientales y climáticas pueden ejercer sobre la transmisión.

La exposición que puede visitarse desde este martes en El Hospital Centro Vivo de Badajoz intenta explicar precisamente que detrás de la malaria existe algo bastante más complejo que un mosquito que pica a una persona.

Su título contiene la clave: One Health, Una sola salud. La idea es que la salud humana, la animal y la ambiental están estrechamente relacionadas y que resulta difícil comprender las enfermedades infecciosas sin observar simultáneamente esos tres ámbitos.

«La malaria ha acompañado a la humanidad durante miles de años», explica el propio planteamiento científico de la muestra. Comprenderla ha requerido las aportaciones de médicos, veterinarios, farmacéuticos, biólogos, entomólogos y ecólogos para averiguar cómo viven los parásitos, cómo se comportan los mosquitos y hasta qué punto la salud humana depende también de los animales y del medio ambiente.

24 paneles para entender la malaria

La muestra, que permanecerá abierta hasta el 17 de septiembre, reúne 24 paneles, más de 150 imágenes y más de 50 referencias científicas. Fotografías, mapas, ilustraciones y gráficos construyen un relato pensado no para especialistas, sino también para estudiantes y cualquier visitante que quiera conocer la enfermedad.

El recorrido comienza explicando qué es la malaria y continúa con el auténtico protagonista microscópico de la enfermedad, el Plasmodium; los mosquitos que actúan como vectores; los animales que también albergan estos parásitos; los medicamentos; las vacunas; el control biológico; el concepto One Health y, finalmente, el futuro de la lucha contra la enfermedad.

Y dentro de ese recorrido Extremadura ocupa un lugar propio.

La muestra recupera la relación histórica de la región con el paludismo y un patrimonio sanitario que recuerda hasta qué punto la enfermedad llegó a condicionar la vida en determinadas zonas extremeñas. Uno de sus objetivos declarados es precisamente rescatar esa memoria y poner en valor las instituciones y el patrimonio regional relacionados con la lucha antipalúdica.

La historia se cuenta además con objetos

Siete vitrinas permiten recorrer la evolución de los tratamientos y de las estrategias utilizadas contra la malaria. Hay corteza de quina y antiguos preparados de quinina, el alcaloide que durante décadas constituyó una de las principales armas contra el paludismo; píldoras y cápsulas de finales del XIX y comienzos del XX; los primeros antipalúdicos sintéticos, como Plasmoquina y Atebrina, y materiales empleados para diagnosticar la presencia del parásito mediante el examen microscópico de la sangre.

Probablemente una de las piezas que mejor conecta la exposición con Extremadura sea mucho más sencilla: un botijo utilizado para transportar gambusias.

Estos pequeños peces se emplearon para reducir las poblaciones de larvas de mosquito. El botijo que se exhibe servía para recogerlos y trasladarlos en Extremadura, una estrategia de control biológico que, décadas antes de que se popularizara el término One Health, ya relacionaba animales, medio ambiente y protección de la salud humana.

En el otro extremo temporal del recorrido aparece una planta de Artemisia annua cedida por CTAEX. Utilizada durante siglos en la medicina tradicional china, su estudio condujo al descubrimiento de la artemisinina, uno de los avances fundamentales en el tratamiento moderno de la malaria y un hallazgo que llevó a Tu Youyou a recibir el Premio Nobel de Fisiología o Medicina en 2015.

Quina y artemisa, botijos y microscopios, medicamentos antiguos y vacunas actuales sirven así para recorrer varios siglos de una batalla que todavía continúa.

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Cartel de la exposición. / LP

 

Badajoz reúne a científicos de todo el mundo

Y es ahí donde la exposición enlaza con la otra gran cita de esta semana. Desde este miércoles y hasta el sábado, Badajoz acogerá el VII International Conference of Malaria and other Blood Parasites of Wildlife y el IV International Symposium of the Wildlife Diseases Research Network, con más de 200 investigadores de unos 70 centros y universidades y representación de más de 30 países.

Alfonso Marzal es también uno de los principales organizadores del encuentro, que reúne perfiles muy distintos. Médicos, veterinarios, biólogos, farmacéuticos, entomólogos y especialistas de otras disciplinas compartirán investigaciones sobre malaria y otros parásitos sanguíneos de la fauna silvestre.

Esa diversidad no es casual. Una de las ideas que sustentan el encuentro es precisamente que una enfermedad de estas características no puede estudiarse desde una única disciplina ni combatirse desde un solo país. El parásito, el vector, los animales, las personas y el ambiente forman parte de un mismo sistema.

El estudio de la malaria de las aves y otros animales silvestres resulta especialmente útil para comprender la ecología y evolución de los parásitos, cómo se adaptan a sus hospedadores y de qué manera pueden modificarse las enfermedades transmitidas por vectores.

Dossier

 

La malaria que fue y la que todavía es

Durante unos días convivirán así en Badajoz dos formas de mirar la misma enfermedad. En El Hospital Centro Vivo estará la malaria que conoció Extremadura: la quina, los primeros medicamentos, los métodos de diagnóstico y las estrategias con las que generaciones anteriores consiguieron terminar derrotando al paludismo. Pero también estará la malaria del presente: las vacunas, la artemisinina, las resistencias, los mosquitos, los animales y el cambio ambiental.

Y a pocos kilómetros, investigadores de más de 30 países discutirán precisamente qué hacer con la malaria que queda por combatir.

Es la conexión que Alfonso Marzal ha buscado entre ambas iniciativas: "que el conocimiento que durante cuatro días intercambiarán en Badajoz algunos de los principales especialistas internacionales salga también de las salas del congreso y llegue a la sociedad. Porque para Extremadura el paludismo pertenece ya a la historia, pero para millones de personas en el mundo continúa siendo una enfermedad del presente".

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Javier Fernández
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