La segunda mañana de declaraciones en el juicio por la contratación de David Sánchez en la Diputación de Badajoz avanzó entre dos relatos contrapuestos. Por un lado, el de Cristina de Frutos, directora de orquesta y antigua aspirante al puesto que terminó ocupando el hermano del presidente del Gobierno, quien volvió a sostener que llegó al proceso selectivo con la sospecha de que el resultado estaba decidido de antemano. Por otro, el de una larga cadena de funcionarios que, uno tras otro, defendieron la corrección de los procedimientos administrativos que hoy se encuentran bajo la lupa judicial.
La jornada comenzó con un cambio de planes. La Sala alteró el orden previsto para que declarara primero Ángel Seco López, técnico superior de Formación de la Diputación, quien había solicitado adelantar su comparecencia por motivos de salud. Su testimonio sirvió para abrir una de las cuestiones que sobrevuelan el proceso desde el inicio: Cuál fue realmente el papel de David Sánchez dentro de la institución provincial y cómo se articuló el programa Ópera Joven.
Seco, que gestionó distintos proyectos culturales, se desmarcó de la imagen de colaboración diaria descrita por David Sánchez durante la instrucción. Según explicó, los contactos existían, pero se producían únicamente cuando los proyectos lo requerían. También negó haber mantenido relación previa con Luis Carrero, otro de los acusados en la causa, pese a las referencias cruzadas que aparecen en algunos correos electrónicos incorporados a la investigación.
A medida que avanzaba el interrogatorio, el funcionario fue dibujando una imagen muy distinta de la que sostienen las acusaciones. Rechazó que su trabajo sirviera para suplir o cubrir las funciones de David Sánchez y defendió que el hermano del presidente estaba implicado en el desarrollo de Ópera Joven. Recordó viajes educativos, reuniones de coordinación y el crecimiento progresivo de un programa que pasó de centrarse en una representación operística a desplegar talleres, conferencias, retransmisiones y actividades paralelas por toda la provincia.
Fue una declaración que apuntaló una de las principales líneas argumentales de las defensas: la existencia de un proyecto cultural real y de una actividad efectiva asociada al puesto que ocupó David Sánchez.
La testigo más esperada
Pero la atención de la mañana estaba puesta en otra comparecencia.
Cristina de Frutos apareció finalmente por videoconferencia para prestar declaración como una de las dos aspirantes que ya habían sido escuchadas durante la fase de instrucción. Su nombre había adquirido relevancia porque fue ella quien aseguró ante la jueza Beatriz Biedma que alguien le advirtió antes del proceso de selección de que la plaza estaba destinada al hermano de Pedro Sánchez.

Su relato mantuvo la misma línea.
Explicó que conoció la convocatoria a través de una persona que la animó a presentarse. Sin embargo, pocos días después recibió un mensaje en el que se le trasladaba que el puesto era para “Pedro Sánchez”. Al preguntar quién era, recibió una fotografía del actual presidente del Gobierno.
Pese a ello, decidió acudir a la entrevista. Según relató, una llamada desde la Diputación le hizo pensar que realmente existía interés en escuchar su propuesta.
La sensación cambió cuando llegó el momento de defender su proyecto.
Contó que expuso sus ideas, advirtió de la necesidad de concretarlas con presupuesto y recursos, y esperó unas preguntas que nunca llegaron. La entrevista concluyó, según recordó, en apenas quince minutos. Después se marchó.
La decepción llegó más tarde, cuando leyó la resolución que otorgaba la plaza a David Sánchez.
“Me sentí que no había habido igualdad de oportunidades”, declaró. No porque otro candidato resultara elegido, aclaró, sino porque la resolución destacaba precisamente las respuestas dadas durante la entrevista, unas preguntas que, según su versión, a ella nunca le formularon.
La directora de orquesta volvió además a señalar a Antonio Luis Suárez como la persona que le trasladó que la plaza estaba adjudicada de antemano, una afirmación que ya realizó durante la instrucción y que él ha negado.
Durante su comparecencia también leyó el correo electrónico que remitió a la Fiscalía en 2025, cuando la investigación ya estaba en marcha. En ese escrito manifestaba sentirse perjudicada por un procedimiento que consideraba discriminatorio.
No obstante, hubo también matices respecto a declaraciones anteriores. Cristina de Frutos quiso retirar expresamente el término “usurpador” que se le atribuyó durante la fase de investigación para referirse a David Sánchez, asegurando que no comparte esa expresión.
Las defensas aprovecharon igualmente para poner de relieve que, años después, ambos mantuvieron una relación profesional normal. La testigo reconoció encuentros en actividades musicales e incluso intercambios de invitaciones para asistir a conciertos. También explicó que rechazó dirigir una producción de Ópera Joven porque las condiciones económicas planteadas no le resultaban asumibles.
Un interventor y un juez protagonistas
La declaración del interventor de la Diputación, Ángel Carlos Díaz Mancha, aportó después un tono mucho más técnico. Su comparecencia giró alrededor de la creación y modificación de puestos de trabajo dentro de la administración provincial. Explicó diferencias presupuestarias, procedimientos internos y formas habituales de tramitación administrativa.
Pero el momento más llamativo llegó cuando una de las acusaciones intentó profundizar en la validez de las firmas que aparecían en documentación relacionada con el proceso selectivo de 2017.
Tras revisar los documentos, se comprobó que las firmas eran manuscritas y no electrónicas. El presidente del tribunal, José Antonio Patrocinio, consideró que la cuestión carecía de relevancia para el juicio y frenó el interrogatorio de forma tajante.
La escena dejó uno de los episodios más tensos de la mañana. El magistrado impidió continuar esa línea de preguntas y reprochó al letrado el tiempo empleado en una cuestión que, a juicio de la Sala, no aportaba nada al fondo del asunto.
Los correos de la UCO y la tercera línea de investigación
Otro de los testimonios destacados fue el de Víctor Peralta, responsable del área tecnológica de la Diputación cuando la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil accedió a los correos electrónicos que más tarde se convertirían en una de las principales bases documentales de la investigación.
Peralta describió cómo se realizó la extracción de los mensajes y explicó el sistema de copias de seguridad de la institución, detallando los distintos niveles de respaldo que permiten recuperar información histórica.
Su declaración sirvió para reforzar la trazabilidad de unos correos electrónicos que han tenido un peso determinante durante toda la instrucción.
La sesión avanzó después hacia la tercera gran línea del procedimiento: la contratación de Luis Carrero.
José María Sánchez Sánchez, Inmaculada Cordón Rosado y María Luisa del Viejo López comparecieron para explicar distintos aspectos del puesto relacionado con los programas transfronterizos.
Sus testimonios coincidieron en varios puntos esenciales: defendieron que la plaza respondía a necesidades reales de la Diputación, que los procedimientos seguidos fueron los habituales y que no recibieron instrucciones para favorecer a Carrero.
Además, insistieron en que el puesto sigue existiendo actualmente, una circunstancia que las defensas consideran relevante para desmontar la idea de una plaza creada exclusivamente para una persona concreta.
Una mañana favorable para las defensas
La sesión concluyó con más funcionarios defendiendo la utilidad de los puestos investigados y la normalidad de los trámites administrativos.
Alejandro Vázquez Rafael, que era jefe de sección de Cultura cuando llegó David Sánchez, aseguró que la incorporación de personal siempre fue necesaria en un área con una carga de trabajo creciente. También negó que Luis Carrero desempeñara funciones que correspondieran al hermano del presidente.
De hecho, reveló que la Diputación trabaja actualmente en un nuevo proyecto operístico que pretende recuperar el espíritu de Ópera Joven.
Cuando el presidente del tribunal suspendió la vista hasta las cinco de la tarde, la sensación que dejaba la mañana era clara: Cristina de Frutos había vuelto a aportar el testimonio más incómodo para las defensas al insistir en las dudas que mantiene sobre el proceso de selección de 2017.
Sin embargo, el resto de comparecencias transitaron en dirección contraria: una sucesión de funcionarios que, desde distintos ámbitos de la administración provincial, respaldaron la legalidad de los procedimientos examinados y rechazaron las principales sospechas que sustentan la acusación.
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