El Hospital Centro Vivo de Badajoz ha acogido este martes la jornada «Extremadura en la Unión Europea: 40 años de cooperación transfronteriza con Portugal», un encuentro impulsado por la Fempex junto a las diputaciones de Badajoz y Cáceres para conmemorar cuatro décadas de relación bilateral y examinar los retos pendientes en la raya.
La sesión se ha articulado en tres mesas redondas dedicadas a la cooperación transfronteriza, los proyectos compartidos y las experiencias municipales. La inauguración ha corrido a cargo del presidente de la Fempex, Manuel José González Andrade, acompañado por la presidenta de la Diputación de Badajoz, Raquel del Puerto; el presidente de la Diputación de Cáceres, Miguel Ángel Morales; la directora general de Administración Local de la Junta de Extremadura, Ana María Cancho; y el alcalde de Badajoz, Ignacio Gragera, además de otras autoridades como el expresidente extremeño José Antonio Monago.
El municipalismo, en el centro del debate
González Andrade ha defendido que la jornada busca renovar el compromiso con el proyecto europeo que unió a España y Portugal en 1986, pero también hacer una revisión crítica de lo conseguido. Ha pedido más protagonismo para los entes locales en la gobernanza europea y en el diseño de programas que después deben ejecutar, al tiempo que ha advertido de que la voz del mundo rural se escucha «muy débil».
«Somos la administración más cercana a la ciudadanía y debemos ser y sentir que somos importantes en el mantenimiento del edificio institucional europeo, y para ello es necesario que se nos tenga más en cuenta», ha subrayado. También ha reclamado que los nuevos instrumentos de colaboración incorporen más proyectos con presencia local y que los municipios aporten ideas y energía a futuras iniciativas «útiles para la vida de la gente».
El presidente de la Fempex ha situado esta evolución en el contexto de una frontera que durante décadas fue, según dijo, «dura» y destinada a mantener las relaciones entre ambos países «bajo mínimos». Frente a ello, ha destacado que la llegada de la democracia y la entrada de España y Portugal en la Comunidad Económica Europea abrieron un marco de relación «innovador» que ha derivado en proyectos compartidos con efectos sobre la vida cotidiana.
Fondos, cohesión y desarrollo rural
Raquel del Puerto ha sostenido que hace 40 años España y Portugal optaron por «mirar hacia Europa como un hogar» y «un lienzo en blanco, donde poder diseñar un futuro juntos». En su intervención ha señalado que esa perspectiva ha venido acompañada de una «mano tendida» que ha permitido avanzar en distintos ámbitos, entre ellos la captación de fondos europeos para inversiones y mejora de servicios.
La presidenta de la Diputación de Badajoz ha puesto el acento en la cooperación entre administraciones para lograr desarrollo económico y social, y ha reivindicado el papel «estructural y decisivo» de las instituciones provinciales y territoriales en las políticas de cohesión europeas. También ha pedido que se cuente con el municipalismo a través de procesos participativos en las decisiones sobre inversiones de futuro.

Por su parte, Miguel Ángel Morales ha señalado que con la integración de España en la UE desapareció la frontera «política» y se produjeron avances importantes, aunque ha advertido de que en el mundo rural y en la raya «todavía queda mucho». En ese marco, ha avanzado la próxima constitución de la Agrupación Europea de Cooperación Territorial con personalidad jurídica propia, que aspira a convertirse en un «elemento real de presión» ante Bruselas, Madrid y Lisboa y a ofrecer «una voz única» para territorios que, a su juicio, están «de alguna manera abandonados».
Ana María Cancho ha remarcado que la entrada de España y Portugal en las comunidades europeas fue «especialmente importante» para quienes viven en zonas transfronterizas como Extremadura. Ha citado como problemas compartidos la despoblación, el envejecimiento, las dificultades de movilidad y las barreras administrativas para empresas y ciudadanos, y ha defendido que la región quiere pasar de las relaciones institucionales a soluciones concretas para las personas.
Ignacio Gragera ha valorado las cuatro décadas de colaboración para difuminar la frontera y generar riqueza en el territorio. En su intervención ha destacado el crecimiento de Badajoz, que ha situado en casi 155.000 habitantes, o casi 200.000 en la eurociudad con Elvas y Campo Maior, y ha citado como retos pendientes el mercado laboral, las infraestructuras y la fiscalidad.
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