El ministro de Transportes, Óscar Puente, ha explicado este miércoles desde el centro de control de Atocha que el AVE que ha colisionado con un tren de Iryo detenido recibió autorización para reanudar la marcha con normalidad después de una avería del sistema de seguridad LZB. Según su relato, el convoy de Renfe 'Madrid-Sevilla' recorrió unos 25 kilómetros y alcanzó una velocidad próxima a los 200 kilómetros por hora antes del impacto. El accidente ha dejado al menos 68 fallecidos y más de medio centenar de heridos.
Puente ha calificado de «inverosímil» que pueda producirse un accidente por alcance en la red ferroviaria española y ha situado una de las principales incógnitas en la decisión adoptada después del fallo informático. La caída del LZB provocó la detención automática de seis trenes. A partir de ese momento, ha explicado, correspondía al centro de control gestionar sus movimientos.
De acuerdo con la información expuesta por el ministro, el centro comprobó que los convoyes estaban detenidos y mantuvo comunicaciones con los maquinistas. Posteriormente, se autorizó al AVE a continuar con normalidad pese a la existencia de una señal roja y de otro tren parado por delante próximo a la estación de Urda.
La circulación debía realizarse con marcha a la vista
Puente ha señalado que, ante una incidencia de estas características, la circulación debía reanudarse con marcha a la vista, a una velocidad que ha situado en 40 kilómetros por hora y que permitiera al maquinista advertir la presencia de obstáculos y detener el tren. Sin embargo, según su explicación, el AVE recibió autorización para circular con normalidad. El ministro ha considerado «inexplicable» esta decisión, aunque ha insistido en que será la investigación la que deba esclarecer lo ocurrido y determinar las responsabilidades.
El fallo inicial del LZB y la posterior autorización son, conforme a su relato, dos momentos distintos de la secuencia. La avería activó la detención de los trenes como medida de seguridad. La orden de volver a circular se produjo después, cuando el sistema automático había dejado de operar y la gestión dependía del centro de control.
«La decisión de que se reanude la marcha un tren no la toma el sistema, sino una persona», ha afirmado.
Las grabaciones, parte de la investigación
El ministro ha asegurado que ha escuchado grabaciones de las comunicaciones que permiten reconstruir lo sucedido. En una de ellas, según ha indicado, un maquinista hace referencia a la necesidad de circular con marcha a la vista tras la detención de todos los trenes. Puente ha precisado que todavía no se sabe si el tren de Iryo había recibido también una orden para reanudar la marcha. Lo que sí ha señalado es que permaneció detenido y que fue el AVE el que lo alcanzó por detrás en dirección Sevilla.
El titular de Transportes ha explicado que no había hablado con el operario y ha evitado anticipar conclusiones sobre su responsabilidad. «No quiero atribuir responsabilidad a nadie, solo he relatado hechos constatables», ha manifestado, antes de remitir las conclusiones a la investigación.
Puente defiende la fiabilidad del ferrocarril
Preguntado por si es fiable viajar en tren, el ministro ha respondido afirmativamente y ha defendido que el servicio ferroviario español es homologable al de cualquier país europeo. Ha añadido que en su funcionamiento intervienen elementos técnicos y humanos y que pueden producirse fallos.
Sobre la frecuencia de las averías del LZB, ha señalado que no son habituales, aunque pueden ocurrir. En ese supuesto, ha insistido, existen procedimientos de seguridad que deben regir la circulación.
Puente ha informado de que había mantenido varias comunicaciones con el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y ha anunciado su desplazamiento al lugar del accidente.
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