El ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente, ha anunciado este martes su dimisión durante su comparecencia ante la Diputación Permanente del Congreso por el accidente ferroviario de Urda (Toledo), en el que al menos 69 personas perdieron la vida el pasado 28 de octubre.
«Un ministro de Transportes de un país como España no puede continuar en su cargo con dos accidentes de esta gravedad en menos de un año. Por muy distintos que sean, y tenga o no responsabilidad directa en ellos, es una cuestión de dignidad política, de coherencia y de empatía con las víctimas», ha manifestado.
Puente ha explicado que tomó la decisión tras la tragedia de Urda, el segundo accidente grave de la alta velocidad española este año, después del ocurrido en enero en Adamuz (Córdoba).
El anuncio ha llegado en una comparecencia en la que tanto la oposición como los socios parlamentarios habituales del Gobierno, con la excepción de EH Bildu, han reclamado su salida. Antes de comunicar su decisión, el ministro había defendido las inversiones en la línea Madrid-Sevilla y la fiabilidad del sistema de señalización LZB.
Las peticiones de dimisión marcan la comparecencia
La portavoz del PP, Ester Muñoz, ha acusado a Puente de confundir su exposición pública con la asunción de responsabilidades y le ha reprochado que no adoptara medidas suficientes después del accidente de Adamuz.
Muñoz ha sostenido que lo ocurrido en Urda responde a un problema «sistémico» y ha cuestionado que no se haya completado la instalación del nuevo sistema de seguridad ferroviaria. También ha acusado al ministro de desatender advertencias y anteponer sus intereses políticos a la seguridad.

Desde Vox, Pepa Rodríguez de Millán ha reclamado igualmente su dimisión y ha extendido sus críticas al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, al que ha acusado de estar más preocupado por construir un relato electoral que por esclarecer lo sucedido. Los diputados de su grupo han abandonado la sala después de su intervención.
La portavoz de Sumar, Verónica Martínez Barbero, ha pedido a Puente que dejara el cargo por la acumulación de dos accidentes graves en un mismo año. Lo ha hecho reconociendo su trayectoria, pero defendiendo que asumir esa responsabilidad sería «un último servicio valioso» desde el ministerio.

Por su parte, Gabriel Rufián, de ERC, ha reconocido que el ministro «da la cara», aunque ha advertido de que «alguien tiene que hacerse cargo». También ha preguntado al PSOE qué estaría reclamando si el responsable de Transportes perteneciera al PP.
Mertxe Aizpurua, de EH Bildu, ha defendido la prudencia a la hora de señalar las causas y responsabilidades del siniestro y ha advertido de que tampoco aceptará que se prejuzgue a los trabajadores.
Puente defiende la inversión en la línea Madrid-Sevilla
Durante su intervención, Puente ha rechazado que la línea Madrid-Sevilla, inaugurada en 1992, sea una infraestructura «abandonada ni olvidada». El ministro ha reivindicado un plan de renovación de 780 millones de euros, articulado en cerca de 90 contratos públicos.
Las actuaciones incluyen la corrección de defectos estructurales, la adecuación de túneles, la estabilización de taludes, la mejora de drenajes y la sustitución de desvíos y traviesas. También comprenden trabajos de electrificación y la implantación del sistema de señalización ERTMS de nivel 2.
Puente ha sostenido que ese desembolso debería contabilizarse como mantenimiento, en lugar de como inversión, y ha presentado las obras como la primera gran renovación de la alta velocidad española.
La señalización y la filtración de los audios
El ministro también ha defendido que el LZB, cuyo fallo precedió al choque entre un AVE y un Iryo en Urda, es un sistema «muy contrastado». Ha recordado que esta tecnología, importada de Alemania, continúa utilizándose en ese país, en Austria y en redes de metro europeas con una elevada densidad de tráfico.
Ante las críticas por la demora en sustituirlo por el ERTMS, ha argumentado que su implantación es «muy compleja» y ha citado como referencia los diez años transcurridos hasta su puesta en servicio tras el accidente de Angrois de 2013.
La filtración de las conversaciones del día del accidente ha provocado asimismo los reproches de varios grupos. El PP ha calificado los audios difundidos de sesgados, mientras Vox ha acusado al Gobierno de utilizarlos para trasladar la responsabilidad a los empleados. Rufián también ha censurado el trato a los trabajadores y lo ha comparado con el que recibió el maquinista de Angrois.
Nuevas herramientas para reforzar la seguridad
Puente ha detallado además las medidas del plan para reforzar la seguridad de la alta velocidad aprobado este martes por el Consejo de Ministros. Entre ellas figuran un nuevo programa informático para los centros de control y un agente de inteligencia artificial que supervise el funcionamiento del sistema.
El ministro ha reconocido que ambas propuestas requieren herramientas que todavía no existen para esas funciones en la seguridad ferroviaria. «Vamos sobre terreno desconocido», ha admitido, antes de señalar que será necesario investigar e innovar para desarrollarlas.
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