El Gobierno de Marruecos ha comunicado a España que ha abierto una investigación para esclarecer los acontecimientos ocurridos en torno a Ceuta, mientras el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha defendido este jueves que no se puede desencadenar un conflicto diplomático con Rabat sin disponer de pruebas sólidas sobre su posible responsabilidad.
La existencia de las pesquisas marroquíes ha sido conocida durante el debate celebrado en el Congreso sobre la crisis desencadenada por la entrada masiva de migrantes en Ceuta a finales de julio. Según fuentes gubernamentales, el ministro marroquí de Exteriores, Naser Burita, ha trasladado a su homólogo español, José Manuel Albares, que el Ejecutivo alauí está investigando lo sucedido.
Sánchez ha aprovechado su comparecencia para rechazar las acusaciones de mantener una política de «apaciguamiento» hacia Marruecos, críticas que han llegado tanto desde la oposición como desde formaciones que sostienen parlamentariamente al Gobierno.
«Nosotros no tenemos una política de apaciguamiento con Marruecos», ha afirmado. Según el presidente, España mantiene una relación de «buena vecindad» con el país vecino, pero existen «líneas rojas» que Rabat conoce y que el Gobierno no está dispuesto a traspasar.
Entre ellas ha situado expresamente la integridad territorial española y la soberanía de Ceuta y Melilla.
«Mientras yo sea presidente del Gobierno, España va a defender su integridad con toda la fuerza del Estado», ha asegurado Sánchez, quien ha insistido en que las fronteras españolas «se respetan» y que las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad cuentan con los medios y la legitimidad necesarios para protegerlas.
No abrir una crisis diplomática sin «datos sólidos»
El jefe del Ejecutivo ha defendido, sin embargo, que esa posición no implica responsabilizar a Marruecos sin contar previamente con evidencias.
Sánchez ha asegurado que el Gobierno no tiene intención de «desencadenar un conflicto diplomático de primer orden» con un país vecino en un contexto internacional ya especialmente complejo «sin tener datos sólidos».
El Ejecutivo mantiene por ahora que no existen pruebas concluyentes que permitan atribuir a Marruecos una responsabilidad en lo ocurrido en Ceuta, aunque el presidente ha prometido actuar si las investigaciones conducen en esa dirección.
También se ha comprometido a publicar los informes relacionados con los acontecimientos de los días 30 y 31 de julio. «Cuando se vayan aclarando las dudas» y los indicios actualmente existentes, ha dicho, España irá respondiendo «de manera contundente».
Sánchez revela que convocó a la embajadora el 21 de agosto
La comparecencia ha dejado además otro dato hasta ahora desconocido. Sánchez ha revelado que la embajadora de Marruecos en España, Karima Benyaich, fue convocada por el Ministerio de Asuntos Exteriores el pasado 21 de agosto.
La llamada de la diplomática marroquí no se había hecho pública, pese a que este tipo de actuaciones suelen ser comunicadas oficialmente, circunstancia que ha provocado reproches tanto desde la oposición como entre los socios parlamentarios del Gobierno.
Exteriores sostiene que Albares ya había indicado en su comparecencia del 28 de agosto que España había rechazado a través de «todos los canales diplomáticos formales» las reivindicaciones formuladas desde Marruecos sobre Ceuta y Melilla.
Antes de aquella convocatoria, el ministro de Justicia marroquí, Abdellatif Ouahbi, había reclamado un diálogo con España sobre las dos ciudades autónomas. Posteriormente, el 24 de agosto, el ministro de Asuntos Religiosos, Ahmed Toufiq, habló de la «liberación» de Ceuta y Melilla en presencia del rey Mohamed VI.
El Gobierno español aseguró entonces que Albares mantenía contactos diarios con Burita y que Rabat conocía directamente la posición española sobre la soberanía de ambas ciudades.
«Ceuta no necesita discursos matonistas»
Sánchez también ha respondido con dureza a PP y Vox. Frente a las críticas de Alberto Núñez Feijóo y Santiago Abascal, ha sostenido que Ceuta «no necesita discursos matonistas, de patio de colegio», sino «prudencia, sentido común» y «templanza».
El presidente ha rechazado igualmente que su Ejecutivo esté «cautivo» de Marruecos o sometido a sus intereses y ha defendido que España trata «de igual a igual» a las potencias extranjeras, incluido el reino alauí.
Las críticas no han procedido únicamente de la oposición. Sumar ha reprochado a Sánchez su supuesta política de apaciguamiento y la portavoz de Podemos, Ione Belarra, le ha acusado de proteger a Marruecos.
El presidente ha contrapuesto a estas críticas la necesidad de mantener una «mirada de Estado» y ha asegurado que la prudencia mantenida hasta ahora no impedirá una respuesta si finalmente aparecen pruebas. El Gobierno, ha afirmado, trabajará para que lo sucedido tenga «consecuencias» y para que quienes sean responsables «paguen por ellas».
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