El cambio de hora para regresar al horario de invierno se producirá en la madrugada de este sábado 24 al domingo 25 de octubre, cuando a las 03,00 horas serán las 02,00. Se trata del último ajuste recogido en la orden ministerial que contempla todos los cambios desde 2022 hasta ahora.
De momento, no hay avances en la Unión Europea para poner fin a esta práctica, pese a que el Gobierno español llevó el año pasado a una reunión de ministros de Transporte, Telecomunicaciones y Energía (TTE) la propuesta de que el cambio horario estacional terminara en 2026. El Ejecutivo defendió entonces que el sistema apenas ayuda a ahorrar energía y que incluso tiene un impacto negativo en la salud y en la vida de los ciudadanos.
Para que una eventual supresión salga adelante, el Consejo de la UE, que representa a los gobiernos de los países miembros, tendría que respaldarla. La última gran tentativa de la Comisión Europea, en 2019 bajo el mandato de Jean-Claude Juncker, quedó aparcada por las diferencias que generó entre capitales europeas, después de plantear que cada Estado pudiera decidir en una consulta pública si mantenía su horario actual o fijaba uno definitivo sin ajustes bianuales.
Un debate que sigue abierto en España y en Bruselas
La discusión sobre la conveniencia de mantener o no el cambio de hora continúa abierta. Los físicos José María Martín Olalla, de la Universidad de Sevilla, y Jorge Mira Pérez, de la Universidad de Santiago de Compostela, han defendido conservar el ajuste estacional. En cambio, desde la Asociación para la Racionalización de los Horarios Españoles (ARHOE) abogan por dejar fijo el horario de invierno.
Tras la propuesta española para acabar con los cambios en 2026, la Comisión Europea no ha impulsado ninguna iniciativa concreta. La última posición conocida en Bruselas fue la del comisario de Transportes, Apostolos Tzitzikostas, que defendió poco después la eliminación del sistema bianual por las "complicaciones innecesarias" que, a su juicio, genera en la sociedad y la economía del bloque.
Argumentos a favor de mantener el ajuste estacional
Jorge Mira Pérez sostiene que el cambio de hora estacional es, ante todo, "un mecanismo de regulación social". En declaraciones a Europa Press, el físico afirmó que en un país con estaciones no se puede eliminar ni el horario de invierno ni el de verano. "No puedes tener opción fija", recalcó.
Según explicó, si España mantuviera todo el año el horario de invierno, en la zona de Levante amanecería entre las 05:00 y las 06:00 durante cuatro meses. Si se optara por el horario de verano, el sol no saldría hasta las 09:00 o las 10:00 durante cuatro meses al año. Mira también recordó que la consulta europea de 2018 sobre la supresión del cambio estacional estuvo motivada por Finlandia y que participó "menos del 1% de la población europea".
El profesor añadió que, a su juicio, la UE "ya ha llegado a un acuerdo" sobre esta cuestión y defendió que no todos los países deben adoptar la misma solución si sus circunstancias son distintas.
Por su parte, José María Martín Olalla consideró que es normal que existan preferencias distintas entre el horario de invierno, el de verano o el propio cambio bianual. A su juicio, no es fácil saber cuál sería la situación más ideal, pero destacó que España lleva mucho tiempo aplicando este sistema y que las quejas "son puntuales".
Martín Olalla defendió que el cambio horario "tiene su utilidad racional tal y como se plantea" y subrayó que los países que lo aplican son los que se encuentran a una latitud donde hay estaciones. También rechazó la idea de que todos los países de la UE deban actuar de la misma manera y puso como ejemplo que España, Portugal, Malta o Grecia viven situaciones muy diferentes a las de Finlandia o Suecia.
ARHOE pide fijar de forma permanente el horario de octubre
Desde ARHOE, su presidente de honor, César Martín, defendió la supresión del cambio de hora estacional y la adopción permanente del horario de octubre. Según dijo, prefiere hablar de "horario de marzo" y "horario de octubre" y no de verano e invierno, porque considera que la forma de nombrarlos puede condicionar la opinión pública.
Martín sostuvo que la propuesta no responde a una cuestión de gusto, sino a un consenso médico que, en su opinión, es "absoluto" sobre los beneficios del horario de octubre para la salud, el descanso, la productividad laboral y el rendimiento escolar. También afirmó que este horario favorece un ritmo biológico más estable que el de marzo.
Además, señaló que tanto el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO) como la UE han indicado que el cambio de hora no genera ahorro energético. A su juicio, el Parlamento Europeo debería aprobar su eliminación y España, añadió, tampoco se encuentra en el huso horario que le corresponde, lo que considera un problema adicional desde el punto de vista de los ritmos circadianos.
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