El Partido Demócrata ha ganado el control de las dos cámaras del Congreso de Estados Unidos en unas elecciones legislativas que dejan a Donald Trump ante un escenario mucho más adverso para sus dos últimos años de mandato. Las proyecciones de los principales medios estadounidenses, incluida la cadena conservadora Fox News, sitúan a los demócratas con 51 escaños en el Senado y por encima de los 218 necesarios para obtener la mayoría en la Cámara de Representantes.
El resultado supera las expectativas demócratas al comienzo del año y supone un castigo a la gestión del presidente, con el coste de la vida y el encarecimiento del combustible entre los asuntos que han marcado la campaña. La movilización del electorado progresista y de los jóvenes ha contribuido a una victoria que cambia el equilibrio de poder en Washington.
Trump había recorrido el país para respaldar a los candidatos republicanos y vincular sus campañas a su presidencia. Tras la derrota, sin embargo, ha defendido que la ausencia de su nombre en las papeletas resultó determinante y ha asegurado que, de haberse presentado él, su partido habría arrasado.
Una mayoría para investigar y condicionar al Gobierno
El control del Congreso permitirá a los demócratas impulsar investigaciones sobre la Administración y disputar al presidente la iniciativa legislativa. El partido prepara una agenda para los primeros cien días centrada en el precio de los alimentos y la gasolina, el acceso a la vivienda y la atención sanitaria.
Entre sus objetivos figura revertir los recortes sanitarios incluidos en la ley económica de Trump, que combina beneficios fiscales con reducciones de programas y nuevos requisitos laborales para sus beneficiarios.
Hakeem Jeffries, a quien los demócratas sitúan al frente de la nueva etapa en la Cámara de Representantes, ha defendido que las prioridades serán aliviar los gastos de los hogares, facilitar una sanidad asequible y exigir responsabilidades por posibles actuaciones corruptas.
En el Senado, Chuck Schumer ha interpretado el resultado como un mandato de cambio y ha prometido que su partido utilizará la mayoría para sacar adelante sus propuestas, aunque encuentre la oposición de la Casa Blanca.
Trump señala a los moderados y a Fox News
El presidente ha seguido la noche electoral desde la Casa Blanca, acompañado por asesores, familiares y miembros de su Gobierno. Sus primeras reacciones han combinado las críticas a candidatos republicanos con reproches a Fox News por el espacio que concede a sus adversarios políticos.
Uno de los destinatarios de sus ataques ha sido Greg Abbott, a quien ha responsabilizado del revés republicano en Texas y ha acusado de alejarse de las posiciones del partido. Trump también ha anunciado que analizará públicamente las razones de las victorias y derrotas de sus candidatos.
El hasta ahora presidente de la Cámara de Representantes, Mike Johnson, ha defendido el trabajo de la mayoría republicana saliente y ha atribuido parte del resultado al desgaste que suelen sufrir los partidos que ocupan la Casa Blanca en las primeras legislativas de cada mandato.
El voto joven impulsa a los demócratas
La recuperación del apoyo entre los electores más jóvenes ha sido una de las claves de la noche demócrata. En Ohio, Sherrod Brown ha obtenido el respaldo del 70% de los votantes menores de 30 años, según la encuesta a pie de urna de NBC News. En sus anteriores candidaturas al Senado, desde 2006, no había superado el 64% en ese grupo de edad.
El avance demócrata se ha extendido a territorios donde Trump había ganado las presidenciales de 2024, una señal del deterioro del respaldo republicano más allá de los estados tradicionalmente favorables a la oposición.
Veto presidencial y una puerta a la negociación
Trump ha advertido de que utilizará el veto para frenar iniciativas del Congreso con las que discrepe, aunque también ha dejado abierta la posibilidad de negociar. Según ha declarado a Politico, ya ha mantenido contactos con dirigentes demócratas y confía en encontrar acuerdos que permitan obtener resultados.
La nueva distribución de fuerzas obliga así al presidente a afrontar el resto de su mandato con una oposición que controla ambas cámaras y dispone de más capacidad para fiscalizar su gestión. Para los demócratas, el reto será convertir la victoria electoral en medidas que respondan al malestar económico que ha acompañado su regreso a la mayoría.
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